El primer día

Me levanté a las 7:00 a.m. Desayune. Me cambie de ropa. Salí de mi casa. Tomé el primer bus que vi. Me bajea unas cuadras del centro de puebla. Le envié un sms a una amiga para saber si por lo menos mi odisea hasta la prepa iba a valer la pena. Caminé unos cuantos pasos hasta la estación de los ferrocarriles. Me iba quejando de un dolor en mi pie izquierdo que me  molestaba a cada paso. Presencie los piropos de un microbusero a una chava de cadera esbelta y un trasero promontorio. Me subí al bus que ese chofer irreverente manejaba. Escuché las cumbias que él iba disfrutando con gran regocijo. Me impresionó el solo de guitarra en una de las canciones. Envié un tuit a twitter. Recibí el sms de mi amiga que me decía que sí, que la prepa estaba abierta. Pasé por el mercado Morelos. Bajé de la ruta M17, la que me deja frente a la prepa. El dolor en mi pie me seguía torturando. Caminé hacía la entrada. Me encontré con mi amiga (la del sms) charlando con sus “amigas”. La salude de beso, a sus amigas no. Ella me oriento sobre todo lo que tenía que hacer. Fui a ver mi horario de clases, el que estaba pegado en una pizarra verde. Me busqué por entre la extensa gama de listas ahí expuestas. Me encontré. Subí de inmediato al salón que me asignaron de acuerdo a la carrera  que había escogido previamente. Mi salón era el de <Ingenierías y ciencias exactas>. El reloj marcaba las 9:50 a.m. Las clases habían comenzado desde las 7. Le dije al profesor que si podía entrar. Él me contesto que sí. Escuché atento lo que restaba de la clase. Mencionó que era profesor de literatura y que la palabra <wey> no existía, que era en realidad sólo una invención mediática de un ocioso. Terminó la clase. Comencé a saludar a “los cuates”. Baje del segundo piso para ir a saludar a “los otros cuates”. Conversamos. Llegaron un par de amigas. Seguimos conversando. Me avisaron que el profesor de física ya había llegado. Subí corriendo. Se presentó. Nos hizo presentarnos. Dio una definición cabal de lo que era la física y en lo que se relacionaba con las carreras que íbamos a escoger. Me llamaban por el celular. No contesté. Terminó su clase. Se despidió de una manera cordial. Me fui a sentar con un amigo. Comenzamos a platicar sobre las vacaciones. Sus anécdotas sonaban interesantes. Llegó su novia. Se unió a la plática. Llegaron otras amigas. También se unieron.  Eran las 12:40 p.m. y la profesora de inglés no llegaba. Todos optaron por irse. Baje de nuevo a la pequeña explanada. Me quede platicando con “los cuates”. Hicieron planes. Yo no fui. Mi pie me seguía matando. Salí de la prepa. Me quede conversando por ahí otro rato. Tomé de nuevo el bus. Me quería ir a casa. Me fui a jugar pump a “Güichos”. Mi pie me seguía matando. La primera canción fue un suplicio. La segunda igual. La tercera mejoro. A la cuarta se me olvido que mi pie me dolía. Llegaron otros <pumpers>. Me saludaron. Se armaron las retas. Me ganaron. Platiqué con los encargados del local sobre un posible torneo de pump. Compré un refresco. Lo deglutí con paciencia. Me aburrí. Me despedí de “los cuates”. Tomé el bus de regreso a mi casa. Iba leyendo “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz. Leí sólo como 5 páginas. El cansancio se apodero de mí. Me quede dormido durante todo el trayecto. Me desperté justo a dos cuadras antes de llegar a mi casa. Bajé del bus. Subí por la rampa de mi casa. Toqué el timbre. Me abrieron las puertas. Subí a mi cuarto. Me quede dormido. Desperté. Comí. Me dirigí a la computadora a hacer unos trabajos. Los termine. Abrí el messenger. Vi rapidamente si estaba leo conectada. Me dio mucho gusto verla. Conversamos por  msn. Ejecute “Destroy Twitter“. Decidí escribir en mi blog sobre este día. Mi pie me sigue matando.

Día

Bellísimo, pintoresco, sobervio, auténtico, mágico, envolvente, poético, místico, inspirador...

Crepúsculo matutino. Ricardo Pérez

5 comentarios el “El primer día

  1. Sourcegeek dice:

    Hola, jaja, te haz enamorado de un trasero xD
    “Amor a primera vista”

    Cuales eran las anecdotas de las vacaciones de tu amigo? xD

    Saludos!

  2. Inert dice:

    @Sourcegeek
    No, no me enamoré de un trasero (no soy así de superficial). Tenía que mencionarlo ahí. Era parte de la historia. Del tiempo, de lo que sucedía en esos momentos. Era un elemento inherente de la anécdota, como lo era el chofer y el malestar en mi pie.
    🙂

    Sus anécdotas eran sobre construcciones arquitectónicas de gran impacto en la sociedad. Una muestra clara y contundente del ingenio del hombre, del que a veces saca al observar, al analizar su entorno. También mencionó un pequeño proyecto que hizo. Un puente. xD

    ¡Saludos!

  3. leo!!! dice:

    estuvo algo largo el dia vdd? jeje
    tan siquiera ya volviste a ver a todos tus amigos, en cambio yo me tengo que esperar hasta el 15 para ver a que prepa voy a ir!!
    a ver, y por que cuando escribiste que te conectaste en messenger no me mencionaste? que malo!!!😦

  4. no importa dice:

    es aburrido pero entretenido

  5. Angelverde dice:

    Todavia me acuerdo cuando lei tu anecdota. Muy buena.

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