D.E.P.

Él esperaba con gran regocijo ese día. Contaba las horas, los minutos y los segundos.  Cada intervalo de tiempo que transcurría lo anegaba de emoción y al mismo tiempo de nervios. Su rostro, ese cantor que portaba lo delataba sin pudor. Estaba perdidamente enamorado, lleno de sueños e ilusiones, como cualquier otro enamorado que cree ciegamente en ese sentimiento tan sublime y a veces, tan mal interpretado. El amor.

Él quería verla, la añoraba con frenesí. No pensaba en otra cosa que no fuera en acariciar sus suaves mejillas, besar sus dulces y carnosos labios, escuchar su delicada voz; esa caricia sonora, ese beso en el aire que lo motivaba día a día. Que le daba ánimos para seguir adelante, que lo inspiraba, que lo zambullía en un paraíso acústico del que no quería salir, en donde todo giraba en torno a la perfección.

Estaba ciego, era ingenuo, un inexperto. Creía que había encontrado el amor de su vida, su mitad incompleta, su razón de ser, su todo.

El día del encuentro se enteró de una verdad brutal, que sí podía, pero no quería comprender. Le causó una herida incurable, desgarradora, acompañada de un alarido interno de naturaleza tétrica, rara, fría, lúgubre, que lo alejo por completo del mundo real. Fue un inmaduro aquejado por algo tan irrelevante para los demás, pero tan significativo para él, que además, también le arrebató las ganas de vivir.

Descanse en Paz.

Un comentario el “D.E.P.

  1. leo!!! dice:

    ME ENCANTA ESTE RELATO !!
    ES TAN FICTISIO Y TAN REAL AL MISMO TIEMPO !!

    XOXOX

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s