De regreso…

El blog estuvo abandonado por tanto tiempo que no encuentro una excusa lo suficiente justificable que me expíe. De todos modos (y por si seguían con el pendiente) ya andaré por aquí con actualizaciones más asiduas en el blog. Hay tanto de qué hablar…

Saludos.

20 consejos mínimos para tu examen de admisión BUAP

Cada vez está más cerca el proceso de admisión para la BUAP y las inquietudes no se dejan de asomar, por el contrario. Según sé, por el calendario de actividades, la convocatoria se publica el 8 de abril; la misma que te da “instrucciones” para realizar todo el registro para el examen y que te responde las diversas dudas que tengas (a veces) y ese tipo de cosas (guías, seminarios, etc.).

Y bueno, otra vez lo recalco, basándome en el calendario, el examen se estaría aplicando:

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Observando ando

A veces sólo basta con mirar cada cosa a detalle para descubrir lo que queremos encontrar. Implica un gran esfuerzo; requiere no sólo mirar sino observar.

Observar es lo más difícil. Todo miramos, pero muy pocos son los que de verdad hacen uso de ese potencial, el de observar, el que quizá permite descubrir la verdad de ciertos aspectos, de ciertas actitudes, de ciertas cosas. El que nos abre los ojos y nos permite ver las cosas de una manera más real, evadiendo los obstáculos, los disfraces, las máscaras que despistan al sujeto menos perspicaz de una manera bastante irrisoria; el mismo que no hace uso racional de las oportunidades que se le presentan para dar de una manera cabal con lo que busca.

En una carta, en una mueca, en un rostro, en un objeto, en un par de líneas puedes, si se le atisba de la manera correcta, llegar a comprender lo que pensaste insondable.

Observar, que prominente significado para ser contenida en tan solo  8 letras.

Carajo, debo de aprender a observar (casi) plenamente. ¡Perseverancia!

«Mira con delicadeza aquel indicio, puede ser la llave oculta para tu inminente salvación»

Observar

Salón de clase

No sé porqué es así, pero cada que estoy dentro de un salón de clases, siento como si todas mis ideas se vieran reprimidas por un agente de fuerza mayor, por algo que merma con vehemencia la nitidez y energía de aquellas concepciones abstractas; a veces tan divagadas, a veces tan fugaces. A veces tan inolvidables, en ocasiones tan enmarañadas pero completas.

Pienso que los salones de clases convencionales no fueron o no son los espacios adecuados para hacer fluir y desarrollar con decencia el raciocinio colectivo. Al menos desde mi punto de vista y con respecto a esa educación tan tradicionalista (por no decir precaria) en la que vivimos hoy en día, creo que siempre es mejor pensar/analizar en lugares despejados, en lugares que no se encuentren cercados por sólo cuatro paredes y una puerta. Quizá lugares que metaforicen la mente; que sean amplios, que sean amenos, que inspiren placer y ganas de hacer algo. Sería prudente mencionar aquí el “Locus Amoenus“; el que todos somos susceptibles a tener.

Aun así, todo esto no queda como otra cosa más que como una idea utópica que se le ocurrió a un puberto con hambre. Busquen su “Locus Amoenus” y discurran con libertad (claro, siempre llevando un libro en mano y quizá, acompañados de una buena dosis de música relajante).

paz

Se trata de trata

-Mamá, los de la iglesia me acaban de invitar a un evento que se realizará en una iglesia de cholula, ¿cree que pueda ir?

-¿Un evento? ¿De quién dices?

-Sí, las personas que nos imparten el catecismo allá en la iglesia nos dijeron que se iba a celebrar una misa en honor a quien sabe quién. Es más, aquí traigo volante que nos dieron, a todos. Véalo.

-Y ¿quienes van a ir? ¿Apoco piensas ir tu solo?

-Pues sí, no creo que nadie de los de mi grupo vaya. La mayoría ni tienen tiempo. Igual y se pone chido; gente nueva, otro ambiente…

De repente, una voz ronca se escuchó al fondo; era la del hermano vacilón, que había escuchado toda la conversación desde el sofá en la sala y que intentaba mostrar sin preámbulo -según él-, “los sólidos conocimientos” que tantas horas frente a la T.V. le habían propiciado.

-¡No vayas, igual y se trata de trata!

El silencio inundó por completo la atmósfera.

Ya es más que común la íntima relación entre estas dos palabras: Iglesia y “trata”.

D.E.P.

Él esperaba con gran regocijo ese día. Contaba las horas, los minutos y los segundos.  Cada intervalo de tiempo que transcurría lo anegaba de emoción y al mismo tiempo de nervios. Su rostro, ese cantor que portaba lo delataba sin pudor. Estaba perdidamente enamorado, lleno de sueños e ilusiones, como cualquier otro enamorado que cree ciegamente en ese sentimiento tan sublime y a veces, tan mal interpretado. El amor.

Él quería verla, la añoraba con frenesí. No pensaba en otra cosa que no fuera en acariciar sus suaves mejillas, besar sus dulces y carnosos labios, escuchar su delicada voz; esa caricia sonora, ese beso en el aire que lo motivaba día a día. Que le daba ánimos para seguir adelante, que lo inspiraba, que lo zambullía en un paraíso acústico del que no quería salir, en donde todo giraba en torno a la perfección.

Estaba ciego, era ingenuo, un inexperto. Creía que había encontrado el amor de su vida, su mitad incompleta, su razón de ser, su todo.

El día del encuentro se enteró de una verdad brutal, que sí podía, pero no quería comprender. Le causó una herida incurable, desgarradora, acompañada de un alarido interno de naturaleza tétrica, rara, fría, lúgubre, que lo alejo por completo del mundo real. Fue un inmaduro aquejado por algo tan irrelevante para los demás, pero tan significativo para él, que además, también le arrebató las ganas de vivir.

Descanse en Paz.

¿Inquieta imaginación?

Lo había bosquejado desde hace algunas semanas atrás. Sentía que ambas imágenes tenían un parecido, tal vez no total, pero si parcial que pedía a gritos una comparación que diera razón a lo que había estado pensando previamente.

Wisin y yandel

No quiero sonar tan paranoico, pero el parecido a mi sí me pareció brutal…

🙂

¡Saludos!

P.D. No quiero entrar en litigios con reggaetoneros. Todo sin ánimos de ofender sus gustos.