No sé porqué es así, pero cada que estoy dentro de un salón de clases, siento como si todas mis ideas se vieran reprimidas por un agente de fuerza mayor, por algo que merma con vehemencia la nitidez y energía de aquellas concepciones abstractas; a veces tan divagadas, a veces tan fugaces. A veces tan inolvidables, en ocasiones tan enmarañadas pero completas.
Pienso que los salones de clases convencionales no fueron o no son los espacios adecuados para hacer fluir y desarrollar con decencia el raciocinio colectivo. Al menos desde mi punto de vista y con respecto a esa educación tan tradicionalista (por no decir precaria) en la que vivimos hoy en día, creo que siempre es mejor pensar/analizar en lugares despejados, en lugares que no se encuentren cercados por sólo cuatro paredes y una puerta. Quizá lugares que metaforicen la mente; que sean amplios, que sean amenos, que inspiren placer y ganas de hacer algo. Sería prudente mencionar aquí el “Locus Amoenus“; el que todos somos susceptibles a tener.
Aun así, todo esto no queda como otra cosa más que como una idea utópica que se le ocurrió a un puberto con hambre. Busquen su “Locus Amoenus” y discurran con libertad (claro, siempre llevando un libro en mano y quizá, acompañados de una buena dosis de música relajante).

Nada mejor para describir la cruda realidad bloggera que el vídeo de abajo. Su ritmo es bastante pegajoso; ya hasta me dieron ganas de ser un blog star.
(Lo encontré mientras curioseaba en el blog de “Sacatraposmenos“)
Mañana me perderé todo el día en el twitter y la lectura. Para mi, el alcohol ya pasó de moda.
@pumptris en su momento de nostalgía y penumbra
#quebuenoqueteconoci
Y ahora estoy aquí, intentando suplir
aquella soledad que me carcome
el alma con intensidad señorial.
Sigo pensando en aquellas palabras
que no dejan de retumbar en mi mente;
potentes alaridos que me impiden
dormir con total tranquilidad.
Estoy viendo en mi cabeza
escenarios aun no vueltos realidad.
Presiento que ya veo el futuro;
el que yo mismo me empeño
en hacer florecer inconscientemente.
No quiero que todo lo que he visto
pase, no dejaré que eso pase.
No ahora, no mañana, quizá nunca.
Al menos no mientras yo siga aquí.
#quebuenoqueteconoci
El bus se agitaba bruscamente cuando ella se percato con perspicacia de aquella mirada que no dejaba de seguirla.
-¡¿Qué?! -Dijo ella apresuradamente mientras lo veía a los ojos.
-¿Será que necesito valerme de una excusa para contemplar tu envolvente belleza? – Él respondió, mientras le regalaba una sonrisa y le regresaba la mirada.
Ambos sonrieron.
Quizá el quería decirle más cosas; que tal vez su belleza lo inspiraba y que sus cualidades “esenciales” de ser humano lo hacian sentir bien. Que le gustaban y motivaban. Lástima que el trayecto duro poco. Ella bajo en la siguiente cuadra, pero no sin antes regalarle a él un beso fugaz; el mismo que lo hizo sentirse como en la gloria.
¿Qué podría escribir aquí? Quizá una carta de amor para declarar mi sublime sentir, quizá un poema que no sólo le baje las estrellas, sino que le haga ver una realidad irrefutable de su ser; de sus cualidades naturales que me cautivaron apenas las percibí.
Quizá también podría escribir una carta de despecho; cruda, ruda pero real; llena de experiencias trágicas pero que al final siempre servirán para aportar algo a nuestro existir; ese tipo de “eventos” que hacen asimilar las cosas de una manera un tanto más profunda e inusual.
¿Qué puedo escribir? Quizá podría evocarla y describir aquellos momentos juntos, de los mejores que pudieron existir.
Podría escribir que a veces basta una sola palabra para dar un giro radical (vaya propiedad) a un momento especial (no todo lo especial siempre es glorioso). Podría decir que a veces solo hace falta un poco de motivación y astucia para impulsar a una persona a mostrar su verdadera faceta; esa cara que a veces nos esmeramos por no ver y que al final, entre más se pospone la verdad, resulta más crudo aceptarla y ver que así era en realidad.
¿Qué puedo escribir? Aún no lo sé, pero quizá pronto lo descubriré.
Aquí yacen unos sentimientos que alguna vez fueron de los más florido
#quebuenoqueteconoci
P.D. Quizá ya me divagué, pero la letra de esta canción sí me llegó (la que escuchaba mientras escribía el post).
Con audacia intentó desviar mi mirada
aquella mirada inusitada que se había perdido
por entre sus pequeñas manos.
Me miró fijamente a los ojos
como intentando darme una señal
un indicio de que no volviera a hacerlo
a posar mi mirada en esas inquietas manos.
De repente
con gracia y un poco de ímpetu dejo caer algo
era una pequeña bolsa de papas fritas
llena de salsa y uno que otro trozo de papa
que sin problema aun se podían ver
sucumbiendo ante los designios de su dueña.
Ella intentaba pisarla
aplastarla y reducirla a nada
quería ocultar esa evidencia que la delataba
sin recelo y que la mostraba ante el mundo
como la mujer más sucia jamás conocida
en la historia de la humanidad.
¿Qué será de aquella bolsa de papas?
abandonada como muchas otras en la esquina
de una calle concurrida.
Descanse en paz
en donde quiera que se encuentre.




